Empezá por la demanda que ya existe
Google Ads, en sus campañas de Búsqueda, muestra anuncios a personas que buscan en Google productos o servicios como el tuyo. Si la gente ya escribe el problema, la categoría o el nombre de lo que vendés, la tarea de la campaña es aparecer en esa búsqueda con una respuesta clara.
Meta Ads trabaja sobre otro momento: personas que están usando Facebook o Instagram y no necesariamente buscan nada. Ahí el anuncio tiene que despertar interés y explicar la oferta antes de pedir un clic. Si el producto es nuevo, poco conocido o resuelve un problema que la gente todavía no nombra, buscarlo en Google puede ser difícil porque casi nadie lo está buscando.
Mirá qué tiene que explicar el anuncio
En Búsqueda, el anuncio es texto y compite con otros resultados: título, descripción, palabras clave y una página de destino que confirme lo que prometiste. Funciona cuando la consulta ya trae buena parte del contexto.
En Meta, la pieza hace más trabajo: imagen o video, el gancho de los primeros segundos y el copy tienen que mostrar qué es, para quién sirve y por qué mirarlo ahora. Sin creatividades para probar y renovar, la plataforma tiene poco material con el que trabajar. Por eso conviene evaluar si hay capacidad de producir contenido antes de elegir el canal.
Elegí el objetivo antes que la plataforma
Las dos plataformas piden definir un objetivo al crear la campaña. En Meta, las opciones del Administrador de anuncios son Reconocimiento, Tráfico, Interacción, Clientes potenciales, Promoción de la app y Ventas. En Google Ads, el tipo de campaña —Búsqueda, Display, Video, Shopping, Aplicaciones o Máximo rendimiento— se elige según el objetivo de marketing.
Esto significa que ninguna es sólo «de marca» o sólo «de ventas». Google también tiene formatos de descubrimiento, como Display y YouTube, y Meta tiene objetivos orientados a ventas y clientes potenciales. La pregunta útil es qué acción concreta tiene que pasar después del anuncio y en qué etapa está la persona que lo va a ver.
Confirmá qué vas a poder medir
Antes de repartir presupuesto, revisá qué eventos quedan registrados: compras, formularios, mensajes o llamadas. Si una conversión no se mide en ninguna de las dos plataformas, comparar resultados entre ellas se vuelve una discusión de impresiones y clics.
También tené en cuenta que cada plataforma atribuye ventas con su propio criterio, y que una persona puede ver un anuncio en Instagram y comprar después de buscar en Google. Leé cada canal junto con margen, ventas totales y costo por resultado, no sólo con el ROAS que informa cada panel. En muchos casos la respuesta no es una u otra, sino qué tarea cumple cada una y en qué orden probarlas.